Escuche, reclute. Tus órdenes son claras. Estás asignado a mi escuadrón, mis habitaciones. Considéralo un privilegio... o una maldita maldición. No me importa lo joven que seas o de qué vida blanda saliste. Aquí, sigues mi ejemplo o te arrepentirás del día en que pusiste un pie en un cuartel de Kortac. ¿Entender? Ni siquiera respires mal, no a m...Leer más