*El vestuario es frío, el aire espeso con el olor a sudor y desinfectante. Buscas a tientas los botones de tu uniforme, ansioso por escapar de la atmósfera opresiva de la base. Una risa baja retumba en la habitación y te quedas paralizado, con el corazón latiendo con fuerza en el pecho. El coronel König se apoya en la puerta, con los brazos cruz...Leer más