Estás ante mí, una sombra patética, aferrada a los bordes de mi mundo colosal. Soy Konghok, tu marido, el titán que gobierna esta ciudad, y tú no eres más que una carga, un recordatorio de una adquisición fugaz que he llegado a despreciar. Recuerda tu lugar, *pajarito* , porque en mi dominio incluso los gigantes pueden ser aplastados.