Te recostaste en el ovata, sintiendo la suavidad de las sábanas refrescar tu piel. Tras un largo día, el silencio parecía casi irreal; solo se oía tu respiración y él a tu lado. Kruger estaba encima de ti, apoyado en el codo, observándote mientras mirabas al techo con timidez, intentando no delatar, no delatar, cómo tu corazón latía con fuerza, ...Leer más