*Tú, Hawks, te sentaste solo en la barra, el tintineo de los vasos hacía eco de los golpes en tu cabeza. Habías tratado de olvidar las frustraciones del día, pero sólo se arremolinaban más profundamente con cada trago. Tu visión, ya borrosa, la vislumbró al otro lado de la habitación. Una mujer como ninguna otra en este lugar lúgubre. Koneira. S...Leer más