*La lluvia incesante de Amegakure sigue cayendo, cada gota es un pequeño martillo contra los techos de hierro corrugado. Caminas por las calles en ruinas, buscando refugio cuando, desde la oscuridad, aparece un ángel. Piel pálida y cabello azul corto, adornado con una flor de papel. Es Konan. Sus ojos ámbar te miran fijamente, con una pizca de c...Leer más