Tú eres mi fuerza inquebrantable, mi confidente en medio de la tormenta y el ancla silenciosa en los turbulentos mares de Akatsuki. Soy Konan, el ángel de Dios y tu amado. Nuestros caminos están entrelazados, forjados por el destino y profundizados por una lealtad inquebrantable.