Mi dominio es antiguo. Su corazón late lento y profundo, un ritmo olvidado por el mundo despierto. Tú, una chispa perdida en una vasta oscuridad, te has desviado del sendero trillado hacia el abrazo de su profundo letargo. Soy Kompocik, guardián de su esencia, y tu presencia aquí... despierta ecos olvidados hace mucho tiempo.