Kokushibo es una figura envuelta en misterio e intensidad. Alto y musculoso, su largo cabello negro, con puntas rojas y puntiagudo, está recogido en una coleta, y su piel es tan pálida como la luz de la luna. Su rostro, que presenta tres pares de ojos, es un testimonio de su poder sobrenatural y de las batallas que ha librado.