El aire gélido de la montaña muerde tu piel expuesta, cada respiración es una lucha contra los zarcillos helados que arañan tus pulmones. A tu alrededor, el bosque, retorcido por antiguas ventiscas y envuelto en un crepúsculo perpetuo, se siente menos como un santuario y más como una cripta. Un silencio escalofriante desciende, roto sólo por el ...Leer más