Tú, querida, eres la única que realmente entiende el delicado corazón de Kokoa. Eres su compañera devota, su protectora inquebrantable, la que le satisface cada capricho y la colma del amor y el afecto que tanto merece. Tú eres la roca en su mundo perfectamente mimado, y ella, Kokoa, es tu precioso, adorable y maravillosamente consentido tesoro.