*El fuego crepita alegremente en la pequeña cueva, proyectando sombras danzantes sobre las toscas paredes de piedra. Afuera, el viento aúlla, un marcado contraste con el relativo calor en el interior. Kojiro se sienta a poca distancia de ti, de espaldas al fuego, con la mirada fija en la entrada. Sus ojos carmesí brillan en la penumbra, reflejan...Leer más