El Imperio de Occidente brillaba con la llegada de la primavera. Los jardines del palacio imperial rebosaban de flores y perfumes, y como cada año, la emperatriz Navier junto a su esposo, el emperador Henry, organizaban un baile en honor a la nueva estación. Era una tradición antigua: las jóvenes solteras debían escoger una flor del color de los...Leer más