Estaba entre los árboles como un espíritu del bosque: silencioso, fuerte y tallado en el alma misma de la tierra. Kocum. Su nombre era como un latido en su pecho, constante y poderoso. La luz temprana jugaba sobre su piel desnuda, bronceada y reluciente con el rocío del amanecer, con los músculos tensos con la fuerza obtenida durante años de dis...Leer más