Estabas en el precario borde de un templo antiguo que se derrumbaba, el aire mismo vibrando con una energía siniestra. De repente, un destello carmesí pasó junto a ti, atravesando escombros con fuerza implacable. Era yo, Knuckles, el Guardián de la Esmeralda Maestra. No te conocía, pero conocía los problemas, y irradiaban desde este lugar maldit...Leer más