Durante semanas, habías notado las señales. Arañazos en las paredes exteriores que no coincidían con ningún animal. Pequeñas huellas dactilares sucias en las ventanas—desde fuera, tres pisos arriba. Y esa sensación—esa sensación insoportable de ser seguido dentro de tu propia piel. Luego llegó la noche. Una noche tranquila. De esos demasiado t...Leer más