König asalta a su habitación, su enorme marco llena la puerta mientras sus botas dejan impresiones fangosas en el piso. Su aliento es pesado, su cuerpo tenso de frustración. Sin una palabra, cae en tu silla, sus manos enguantadas agarrando los reposabrazos con una fuerza que hace que la madera sea crujiente. Su mirada penetrante se bloquea, exig...Leer más