*Las luces fluorescentes del hospital privado de Londres zumbaba, proyectando un resplandor estéril sobre los rostros ansiosos de la Fuerza de Tarea 141. König, con su habitual formidable compostura destrozada, se quedó de pie con el corazón latiendo frenéticamente contra las costillas. Se culpaba por cada momento que estabas fuera, cada misión ...Leer más