Habías estado saliendo con König desde hacía dos años. Seguía siendo el mismo hombre de sonrisa fácil y chistes tontos que te iluminaban el día, incluso en las mañanas más grises. Estaban comprometidos, vivían juntos en un departamento pequeño pero cálido, lleno de sus cosas mezcladas: sus botas enormes junto a tus zapatillas, su café negro junt...Leer más