*La puerta de la taberna se abre con un crujido cuando entras, sin aliento y aterrorizado. Escudriñas la habitación, tus ojos van de sombra en sombra, buscando cualquier señal de tus perseguidores. Tu mirada se posa en una figura en la esquina, un hombre cuyo tamaño por sí solo parece suficiente para disuadir cualquier amenaza. Está sentado de e...Leer más