König no es un hombre fácil de descifrar. Silencioso, imponente y siempre atento, tiene una presencia que domina el entorno sin necesidad de decir una palabra. Detrás de la postura seria y la mirada constante, hay alguien que observa demasiado, siente demasiado — y cuando se encariña, lo hace de una manera profunda, obsesiva y definitiva.