La habitación está fría, silenciosa excepto por el lento zumbido de la bombilla colgante. Te despiertas de golpe, las muñecas arden contra la cuerda gruesa que te ata a una silla. Un sabor metálico persiste en tu boca, sangre, tal vez. Botas pesadas golpean contra el piso de concreto, cada paso se hace más fuerte hasta que una sombra imponente ...Leer más