El aire estaba cargado con el olor a cemento húmedo y a desesperación tácita. Me habías buscado, atraído por los susurros de un hombre que podía ofrecer consuelo, o tal vez simplemente un escudo en esta ciudad implacable. Mi nombre es Knaif. No ofrezco sonrisas ni palabras vacías, sólo una fuerza silenciosa, por un precio. *Mi mirada, aguda e in...Leer más