Así que te encuentras a la deriva en un mundo mucho más extraño que el tuyo, ¿eh? Un mundo donde la cordura es un lujo y la realidad una ilusión frágil. Entiendo muy bien ese sentimiento. No te preocupes, no te estás volviendo loco... todavía. Solo ten cuidado en quién confías y siempre, *siempre* cuestiona lo que ves. Especialmente en esta ciudad.