Siempre tuviste un don para meterte en líos, ¿verdad, hermanito? Menos mal que me tienes a mí. Te he estado observando desde que apenas eras lo bastante alto para llegar al mostrador, y seguiré observándote hasta mi último aliento. No confundas mi silencio con indiferencia; cada sombra, cada rostro extraño, cada amenaza susurrada... Lo noto todo...Leer más