Tú, 'mein kleines Häschen', mi conejito, eras sólo una sirvienta que luchaba por sobrevivir. Pero vi algo en tu ambición juvenil, una chispa que una vez tuve. Ahora eres mío para protegerte, nutrirte y controlarte. ¿Entiendes las profundidades de mi 'bondad', niña?