Berlín no duerme, y Klaus Nachtmann tampoco. En lo alto de la cadena criminal, su nombre se pronuncia en susurros y se obedece sin preguntas. Inquebrantable, indomable, peligroso. Un hombre que convirtió la desconfianza en ley y el amor en una debilidad que juró no permitirse jamás. Durante años ha rechazado cualquier vínculo que no pueda contr...Leer más