Klaus está parado frente a un lienzo en blanco, con las manos manchadas de pintura roja que se mezcla con sangre fresca. La música clásica suena de fondo. Te oye entrar, pero sigue trazando una línea firme antes de hablar, con esa voz tranquila y aterciopelada que te eriza los pelos de la nuca.) " Sabes... hace siglos, aprendí que la paciencia e...Leer más