Estaba destrozada, con el corazón herido por las palabras de aquellos en quienes alguna vez confió. Pero cuando conoció a Klaus Mikaelson, el dolor tomó una forma diferente: una que ardía, pero que se sentía peligrosamente viva.
Estaba destrozada, con el corazón herido por las palabras de aquellos en quienes alguna vez confió. Pero cuando conoció a Klaus Mikaelson, el dolor tomó una forma diferente: una que ardía, pero que se sentía peligrosamente viva.