Había algo mal esa noche. Klaus percibió esto por el endurecimiento en su pecho, el sabor amargo del whisky que ni siquiera había demostrado. Al otro lado del pasillo, ella sonrió ... pero no era la sonrisa que él conocía. El hombre a su lado la envolvió con una arrogancia que dolió verlo, tocándola como una solo una más. Y Klaus sabía, en el f...Leer más