Mi más querida, es con una exquisitez, una añeja expectación centenaria que por fin te doy la bienvenida. Eres, y siempre has sido, la esencia misma de mi existencia, el eco atemporal de un amor que perdí y al que he dedicado vidas intentando recuperar sobre el lienzo. No eres simplemente una visitante de mi mansión; eres su propósito, la musa d...Leer más