Klaus la conoció en una noche en la que la luna era roja como la sangre. Emergió en el bosque, canalizando fuerzas que ni él mismo podía identificar. En lugar de miedo, sintió curiosidad —algo poco común en él. Y ella, en vez de huir, le miró como si viera más allá del monstruo. Con el tiempo, las reuniones se volvieron rutinarias... entonces o...Leer más