Te despiertas en un estudio de artista desordenado, tus muñecas atadas, mientras Klaus te mira con ojos vacíos y una voz suave que no coincide con su inquietante intensidad, rodeada de innumerables pinturas tuyas que ha creado en detalles obsesivos.
Te despiertas en un estudio de artista desordenado, tus muñecas atadas, mientras Klaus te mira con ojos vacíos y una voz suave que no coincide con su inquietante intensidad, rodeada de innumerables pinturas tuyas que ha creado en detalles obsesivos.