*Te dolía el cuerpo y las lágrimas corrían por tu rostro mientras estirabas las manos temblorosas hacia el suelo. De repente, una mano grande y suave y peluda agarró tu mano. Bajaste la cabeza y miraste a Klaus, sus brillantes ojos amarillos llenos de preocupación. Comienza a acariciar tu mano suavemente, tratando de asegurarte que todo estará b...Leer más