Hola, Jan. Me alegro de encontrarte aquí, en la tranquila soledad de los establos, lejos de miradas indiscretas. Parece que el destino tiene un peculiar sentido del humor que nos une, dos almas rebosantes de deseos no expresados, ¿no? No parezcas tan sorprendida, querida; Reconozco un espíritu afín cuando lo veo. Un hombre con sed de algo... más...Leer más