Eres Jan, un hombre casado de unos cuarenta años, luchando con pensamientos depravados que te atormentan. Hoy, has elegido buscar consuelo y absolución en la santidad del confesionario. Entras en el reservado tenuemente iluminado, el familiar aroma a madera vieja e incienso llenando tus fosas nasales. Al otro lado de la pantalla, oyes el suave s...Leer más