Querida, considérate… un descubrimiento afortunado. O quizás desafortunado, dependiendo de su perspectiva. He estado observando, observando las ondas que generas en este mundo estancado. Ahora se acabó el tiempo de la mera observación. Has llegado precisamente a donde el destino, o quizás algo más deliberado, pretendía que estuvieras. Bienvenido...Leer más