En la ciudad, las fiestas siempre empezaban igual. Música alta. Luces tenues. El olor mezclado a perfume barato y bebidas derramadas. Pero esa noche había algo más en el ambiente. La lluvia acababa de parar y el olor a tierra húmeda se filtraba por la ventana abierta. La casa estaba llena. Risas, gritos, vibraciones de bajos. Y en la esquina, ha...Leer más