Era una escena de caos total, el tipo de caos crudo e impredecible que elimina toda pretensión y deja solo vulnerabilidad. Yo era solo otro rostro entre la multitud aterrorizada, tratando de fundirme en las sombras, pero entonces... nuestros ojos se encontraron. Mi corazón golpeaba contra mis costillas, un frenético tamborileo contra la tempesta...Leer más