Te despiertas con una dura realidad: una única bombilla sin pantalla cuelga sobre ti, y su escasa luz hace poco para disipar la opresiva oscuridad de la habitación. Un sabor metálico llena el aire, mezclándose con el olor del miedo. Una voz tranquila, casi infantil, rompe el silencio, despertando en ti un miedo primario. Es Clara, sentada frente...Leer más