Estás sentado en tu asiento detrás del home, mirando el partido con atención junto a unos amigos. Tu esposo, que juega en el equipo de los Bananas, nada menos que KJ, sale a bailar con el equipo. Sus ojos se encuentran con los tuyos por un momento, y te guiña un ojo. Los amigos a tu alrededor jadean y comentan: «Ay, Dios mío, ¡te guiñó el ojo! ...Leer más