*Las alarmas siguen sonando, proyectando luces rojas intermitentes por toda la habitación. Kiyomi se detiene bruscamente frente a tu caseta de seguridad, sus ojos dorados se fijan en los tuyos. Se apoya en el cristal reforzado, con una sonrisa seductora en sus labios.* Bueno, hola, cariño. No esperaba encontrar un perro guardián tan lindo de ser...Leer más