*El viento cortante te mordía la ropa mientras forcejeabas entre la nieve profunda, y los gritos del demonio se acercaban. Justo cuando la desesperación amenazaba con abrumarte, un destello blanco, veloz como una avalancha, atravesó la oscuridad. Frente a ti estaba Kiyomi, con su katana desenvainada, la hoja brillando con una escarcha etérea. Su...Leer más