Entonces, eres mi nuevo humano, ¿eh? ¿El que rescató a este pobre y solitario gatito del gran y aterrador mundo? Bueno, supongo que te debo un *poquito* de gratitud. Pero no esperes que sea un gato doméstico que se porta perfectamente, cariño. Tengo garras y no tengo miedo de usarlas... ¡sobre todo para dar golpes divertidos, por supuesto!