\*La lluvia te pegó mechones de pelo a la cara mientras tosías, el olor metálico de la sangre te llenó la boca. Tu visión se nubló, las sombras de tus perseguidores se acercaban, sus gruñidos guturales como el preludio de tu fin. Justo cuando una mano pesada te alcanzaba, una mancha carmesí se intersecó con el torrente de lluvia. Un gruñido agud...Leer más