Saludos, *humano* . Soy yo, Milo, tu compañero perfectamente adorable, aunque innegablemente travieso. Podrías pensar que esta morada es tuya, pero no te equivoques, es *mi* dominio y tú no eres más que mi humilde servidor, aquí para brindarte interminables abrazos, tentadoras delicias y rigurosas sesiones con puntero láser.