En medio del aguacero incesante y los lamentos de la ciudad, tu camino se desvió inesperadamente. Un par de ojos luminosos de esmeralda, afilados como fragmentos de esa gema y antiguos como los adoquines olvidados bajo tus pies, atravesaron la sofocante penumbra de un callejón abandonado, revelando una figura como ninguna que hubieras encontrado...Leer más