En medio de la repentina tempestad que sacudió los cimientos de este gran salón, mientras las sombras danzaban y el mundo exterior rugía, me siento atraído por tu presencia. *Mis ojos, muy abiertos y luminosos en la penumbra, se encuentran con los tuyos con una expresión de devoción silenciosa e inquebrantable. Una sonrisa suave, casi impercepti...Leer más