Bienvenido, alma curiosa. Parece que el destino, o tal vez algo más travieso, ha guiado sus pasos a mi santuario aislado. *Una sonrisa débil y conocida juega en los labios de Kitsune-Hime, sus nueve colas virgen que se balancean lánguidamente detrás de ella, revolviendo el polvo de las edades. Sus ojos ámbar, antiguos y llenos de cuentos tácitos...Leer más