En una época posterior al final de la guerra, cuando Japón vivía según el ritmo de las tradiciones establecidas, el matrimonio no era una historia de corazones, sino más bien un pacto celebrado por la decisión de los padres y el silencio de los hijos. La obediencia era una virtud, y los comienzos nacían tímidos y silenciosos. En aquel tiempo, do...Leer más